Todo lo escrito es propio, personal e instransferible. Sólo el hecho de compartir mis pensamientos y experiencias, con todos vosotros, amigos, ya es satisfacción suficiente. Gracias a todos por vuestras visitas y comentarios.
Vive en la alegría, en el amor, aun entre quienes odian. Vive en la alegría, en la salud, aun entre los afligidos. Vive en la alegría, en la paz, incluso entre los atribulados. Vive en la alegría, sin posesiones, como los luminosos. El vencedor siembra odio porque el perdedor sufre. Abandona la victoria y la derrota y encuentra la alegría.
Gautama el Buda.
Nota: la alegria va primero, todo los demás es una consecuencia directa de esta. Además no depende el momento, sino que es intemporal.
- Es que creo que valoras demasiado la inteligencia. - Cuesta encontrar a gente inteligente. Por eso le doy importancia. - Ya, pero no todo es mundo es inteligente, unos son más listos y otros menos. Además conozco a gente más inteligente que tú y yo juntos, y además son muy humildes. -Pues me alegro mucho por ellos, pero creo que tenemos una definición o concepto diferente acerca de la inteligencia. ...
Esta es una conversación que tuve hace poco con una amiga. Ella tiene razón cuando afirma que valoro mucho la inteligencia. ¿Y quién no? La verdad es que al profundizar un poco más con ella me dí cuenta de que hablábamos de cosas totalmente diferentes, o cuanto menos muy alejadas. Para intentar arrojar un poco de luz en todo esto, os explicaré brevemente cuál ha sido la evolución de mi respecto a esta palabra.
Al principio pensaba que se basaba en únicamente en el coeficiente intelectual, medido por los a mi juicio erróneamente denominados 'test de inteligencia'. Tenía 14 años. La intelectualidad o la capacidad de memorizar y retener conceptos en nuestra memoria no es inteligencia, todos esos conocimientos son prestados. Eso ya lo hacen los ordenadores y todos estamos de acuerdo en que no son para nada inteligentes. Con el paso del tiempo, me percaté de que tenía que haber otro componente más, que el puzzle no estaba todavía resuelto. De ahí que creyera que la inteligencia emocional es la pieza que le faltaba a mi rompecabezas. Explicaba muchas cosas y ampliaba mis horizontes hacia el mundo de las emociones, sobretodo a apartarlas, a no dejar dominarme por ellas. Fue hace poco cuando comprendí que esta lucha era infructuosa, baldía y para nada me satisfacía en ningún aspecto. Quizás conseguía disimular mi tristeza, distraer la mente con otra cosa para que no pensará en ello y así poder realizar mis actividades cotidianas. La represión y el congelar las emociones nunca debería ser un camino. La razón principal es que al dormir o calmar todo ese cumulo de sentimientos puede que algún día despierten, vuelvan a florecer como la mala hierba cuando se arranca. Además van cubriendo de capas de suciedad nuestro interior. Esto es lo que me sucedió. Pero finalmente conseguí ordenar el rompecabezas, hallar sentido a todo esto. Para mí, la inteligencia es intrínseca a la naturaleza (humana). Al observar a la naturaleza sin prejuicios, con ojos nuevos o renovados, te das cuenta de que los árboles son inteligentes a su manera, los animales también, las flores, etc. Es algo que todos llevamos dentro, inherente a nuestra naturaleza. Entonces, ¿por qué hay gente que a priori no parece inteligente? Pues la respuesta es muy sencilla: el miedo. Más concretamente, miedo a nosotros mismos y a cometer errores pasados, o preocuparnos por un futuro incierto y que no conocemos. Des de pequeños se nos ha ido inutilizando en este sentido. La sociedad nos obliga a estar preocupados por nuestro futuro, lo que nos impulsa a buscar seguridad y a recurrir a la memoria porque gracias a esta podemos solucionar muchos de nuestros problemas. Sin tu pasado, sin tu futuro, sin condicionamientos sociales, únicamente estás tú y tu presente. Por eso alguien inteligente para mí es aquel que es consciente de su propio ser, que es capaz de ser el director de su mente, que vive en el presente, que no reacciona sino que responde, que comprende, que tiene fe en sí mismo, en definitiva, alguien que sigue el curso natural de su ser.
El vídeo corresponde a la película "El indomable Will Hunting", del director Gus Van Sant
No hace mucho tuve una amistosa discusión con unos amigos sobre si la gente, pasada una determinada edad, puede cambiar. Me limitaré a dar mi opinión, a sabiendas que puedo equivocarme. Mi premisa es que nadie cambia, al menos en lo esencial, a no ser que padezca una circunstancia extrema o muy traumática. Podemos conseguir empezar algún buen hábito, o crearnos más vicios de los que tenemos, pero independientemente seguiremos comportándonos y pensando de la misma forma, es decir, nuestra personalidad, para bien o para mal permanece intacta, inmutable al paso del tiempo. Por ejemplo, alguien que siempre ha sido un egoísta o egocéntrico, lo seguirá siendo durante toda su vida.
En ocasiones creemos que cambiar, evolucionar, supone un esfuerzo y un tiempo que muchas veces no nos aporta nada más que quebraderos de cabeza. Este argumento viene reforzado por el hecho de que los demás deben querernos tal y como somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes. Alguien debería explicarles, claro, que la capacidad de la que dispone otra persona para aguantar nuestras histerias, manías, gritos, sollozos, desplantes, no es ni mucho menos infinita. O dicho de otro modo, todo tiene un límite. Peor aún resulta cuando creen que no están haciendo ningún mal, ni a los demás ni a ellos mismos. Aquí ya no hay margen de mejora, por desgracia. Además, de nada sirven las palabras voy a cambiar, ni si quiera un pequeño intento o esfuerzo aislados en el tiempo y en el espacio. Creo que este es el único aspecto en el que el viento no sólo se lleva las palabras, sino también los gestos. Pero iré más allá, da igual que se reconozca el error, porque este nos perseguirá hasta el fin de nuestros días.
Somos capaces de cometer el mismo error más de tres veces, pero necesitaríamos más de tres vidas para tener la fuerza de voluntad para enmendarlo. ¡Lástima que sólo dispongamos de una! Ojalá fuera diferente, pero todavía no he conocido a nadie que lo haya conseguido.
al trabajo, a tu sonrisa, a mis miedos, a tus desaires, a mis dudas, a tus preguntas, a mi soledad, a tus abrazos, a mis silencios, a tu voz, a mis ironías, a tu franqueza, a mis alegrías, a tus desdichas, a mi pasado, a tu presente a mi confianza, a tu indecisión.
Pero sobretodo a que me pierdas, a que me encuentres y a que me vuelvas a perder.
No puedo dormir, y no es por tí, es por mí. Siempre me han interesado las respuestas, el por qué de las cosas. Por primera vez desde hace ya algún tiempo, me siento feliz, con ganas de exprimir cada segundo de mi vida y de hacerlo único, más allá de factores externos que me afectaban y que no podía controlar. El motivo es que ahora me siento libre. Mi pasado ya no me persigue, o mejor dicho, ya no intento basar mi vida futura en él. Sólo quiero que esta noche no acabe nunca, porque no sé si mañana podré conservar y volver a sentir la enorme felicidad que en estos momentos me invade. Se perciben cambios dentro de mí: reinvención de mi alma un tanto acomodada.
No hay nada mejor que tener la certeza de que puedo brillar cuanto y cuando me plazca con luz propia, porque la fuerza e intensidad de esa luz sólo depende de mí. Jamás me defraudaré, porque sé que es la única manera de no defraudaros. Nunca más tendré miedo a fracasar, porque no entiendo esta vida sin tropiezos, en ocasiones incluso con la misma piedra.
P.d. Gracias a todos los que me han abierto los ojos, porque os aseguro que nunca más volverán a cerrarse por muy oscuro que resulte el camino.
“La amistad dobla tus alegrías y divide tus penas”, reza el papel que lleva en la frente la mujer de la imagen. Pero, ¿qué sucede cuando la premisa es la inversa, y dobla nuestras penas y divide nuestras alegrías?
Toda relación implica sufrimiento, pero este dolor tiene como fin fortalecer la amistad, aunque a priori la debilite o la haga tambalearse. Son ya demasiadas decepciones y mucho dolor que no llega a ninguna parte. La amistad hay que cultivarla, cuidarla y sacrificarse por sacarla adelante. Esto es un proceso bidireccional que necesita de ambas partes para llevarse a cabo.
Últimamente no paro de darle vueltas a por qué hay gente que se empeña en hablar de amistad cuando únicamente tienen por ofrecer mentiras, falsas sonrisas y sufrimiento gratuito sin sentido. No me sirven fútiles palabras que no toman forma y cuyo único propósito son avivar la llama de la duda y el desánimo.
No obstante, este tipo de gente no son más que una página a arrancar del libro que conforma nuestra vida, sin rabia, sin rencor, pero con la tranquilidad de saber que no vale la pena y de sentirnos libres, felices.
En el siguiente vídeo de la serie House D.M. escuchamos básicamente el siguiente diálogo entre el polémico doctor y una paciente suya que acaba de sufrir una situación personal muy desagradable e intenta buscar consuelo en la persona que en ese momento siente más cercana (House):
− ¿Su vida va a depender de lo que le digan en una habitación? − Este momento va a depender de con quien estoy en esta habitación. Eso es la vida, una serie de habitaciones, y aquellos con quien coincidimos en ellas configuran nuestras vidas.
La teoría del “carpe diem” nos invita a aprovechar el momento, a saborear cada instante y a vivirlo como si fuera el último. Pero no siempre estamos rodeados de gente conocida, en ocasiones son compañeros de trabajo, vecinos, o simplemente gente que viaja con nosotros en el metro o autobús. Así que me preguntaba, ¿cómo veo yo a estas personas y cómo me ven ell@s a mí? ¿Cuál es mi actitud con ellas y viceversa?
Muchas veces las ignoro. Otras entablo conversación o simplemente un saludo cordial entendido como un gesto de educación. Incluso dependiendo de la ocasión me hubiera gustado conocerlas más a fondo. No puedo parar de pensar en que son personas que no conozco y que forman parte de mi vida o, lo que es más importante, ¿cómo influyo yo en sus vidas? Resulta obvio que sería antinatural ir sonriendo indiscriminadamente, pero por ejemplo, cuando te pisan en el autobús tenemos tres posibilidades:
1)Sonreír y decir “no pasa nada”. 2)Ignorar a la otra persona y aguantarnos. 3)Poner mala cara.
Es obvio que nuestra respuesta no resulta indiferente a la otra persona. Todo lo que hacemos o decimos tiene consecuencias tanto en nosotros mismos como en los demás, independientemente de nuestra amistad o no con ellos. El Efecto Mariposa es una de esas películas que nos ayudan a darnos cuenta de como influenciamos y moldeamos las vidas que nos rodean.
Todos nosotros compartimos “habitación” a través de nuestros blogs y personalmente también formáis parte de vida, y ¡no os podéis imaginar lo contento que estoy de que así sea!
La definición de hipocresía según la Real Academia Española:
Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.
Ciñéndonos estrictamente a las palabras de la RAE la mayoría, en mayor o menor medida, hemos sido, somos o seremos unos hipócritas. Pero tanto o más que las conclusiones me interesan las causas. ¿Por qué actuamos o nos comportamos de forma hipócrita? Deben de existir unos patrones o estándares que rijan esta conducta, pero ¿cuáles?
Estos son mis razonamientos, quizás me equivoque, pero asumo el riesgo a hacerlo porque así lo creo, así los siento y así lo he vivido:
En primer lugar está la visión materialista del asunto. Esa persona tiene o me puede proporcionar algo que necesito, luego le sonrío y la trato como a un amig@ hasta conseguir lo que busco. En ocasiones sigue la farsa y en otras una vez obtenido lo deseado, c'est fini.
Otro aspecto más complicado surge al entrar en el terreno de los sentimientos. Y es que ¿quién no ha negado alguna vez estar enamorado de alguien cuando en realidad sentimos lo contrario? O ¿quien no ha soslayado con una sonrisa un comentario ofensivo cuando en el fondo nos ha dejado hecho pedazos?
Pero ya no me duelen los hipócritas, más bien los compadezco. Lo más gracioso es que al final acaban preguntándose porque se han quedado solos.
“Las lágrimas que no brotan se depositan sobre el corazón. Con el tiempo lo cubren de costras y lo paralizan como la cal que se deposita y paraliza los engranajes de la lavadora”.
Susana Tamaro, “Donde el corazón te lleve”.
Curioso el funcionamiento de la mente y del cerebro humano. Hoy es uno de esos días en los que me encuentro vacío. Salen a relucir fantasmas del pasado, heridas ya cerradas y me encuentro otra vez llorando a cada instante. Hacía tiempo que no lloraba, o mejor dicho, hacía tiempo que no lloraba tanto.
Buscando las causas he llegado a la conclusión que están dentro de mí aunque no soy el único responsable. No te culpo de que hayas sido tú quien haya catalizado todo el proceso. Creo que necesitaba llorar de verdad, en el sentido más puro del verbo.
En unos días todos estos sentimientos habrán acabado y volveré a ser feliz, hasta que vuelvan a aparecer las mismas heridas, las de siempre, las que nunca sanan (o de momento no lo han hecho) y que se esconden en algún lugar recóndito e inaccesible para que no pueda extirparlas de mi alma.
¿Qué te gustaría hacer antes de morir? Tienes que saber la respuesta a esa pregunta. Si fueras a morir ahora, ¿cómo te sentirías respecto a tu vida?
Me costó una noche y dos semanas encontrar la respuesta a esta pregunta.
Antes de morir me gustaría agradecer a mi familia la oportunidad que me ha dado de existir, en especial a mi madre, por amar mis defectos y soportarme más que nadie con una paciencia infinita e inagotable.
Decir a mis amigos, los de verdad, los que comparten mis días, lo bien que me siento a su lado. Porque son ellos los me hacen reír, llorar, sufrir, los que me hacen mejorar como persona y los que me ayudan a levantarme cuando caigo sin exigir nada a cambio.
También pedir perdón a todos aquellos que he ofendido o incluso he hecho llorar. De verdad, lo siento de corazón.
Volver a embriagarme de ti, sentir que formamos un sólo ser, que nuestras almas se funden en una, canalizando nuestro deseo y persiguiendo un único fin hasta sentir un efímero infinito.
Ser totalmente independiente, aunque sea un instante.
Tener un conversación “cordial” con aquellos que me hicieron sentirme un mierda, para darles las gracias por haberme mostrado como no debe comportarse un ser humano.
Si fuera a morir ahora tendría la sensación de que me queda una gran cantidad de cosas por hacer, un montón de palabras que decir, de sueños que cumplir, de corazones que llenar.
poseer alcanzar lo amado gozar ya que poseer lo amado significa gozo conocer (no se puede amar lo que no se conoce) dialogar compartir estar juntos alegrase (quien ama está alegre) perdonar ayudar y estar pendientes de las necesidades del otro sacrificarse por la otra persona cuidar curar siempre que se pueda los defectos del ser amado compadecer o padecer-con los problemas del otro consolar acoger (la llegada del amado es siempre alegre) comprender escuchar en vez de estar esperando nuestro turno para hablar obedecer (actuar gustosamente con la voluntad del otro) prometer porque es entragar nuestro futuro al amado ser leal confiar decir la verdad sin herir, buscando el momento oportuno. regalar de forma inesperada y con ilusión, desprendiéndose de algo que cueste. agradecer darse porque el regalo más valioso es uno mismo. enseñar corregir cuando vemos que la persona amada se equivoca mirar con amor todo lo positivo y bello, o dicho de otro modo, contemplar es mirar amando. vivir
Quien esto escribe no está enamorado, quizás por eso he sido capaz de hacerlo de forma objetiva y sin caer en la cursilería, creo.
Si alguién tiene alguna sugerencia más para completar mi lista o eliminar algo de ella, decídmelo por favor y así la completo. Por último decir que no sólo he pensado en el amor de pareja, sino también en el de amistad o en el podamos sentir por hacia nuestra família.
No he cenado. Tengo un dolor de cabeza inmenso y cada vez que tecleo algo en el ordenador es como si me clavaran una aguja en el cerebro, pero si estoy escribiendo esto es porque realmente me importa(s). Hace diez horas que no paro de llorar por dentro. No todos los días se pierden buenas amigas. Me da igual de quien ha sido la culpa, porque ya nada importa y nada volverá a ser como antes. Sé que seguirás defendiendo tu postura y que mi opinión tampoco cambiará. No puedo pensar más en ello porque cuánto más pienso, más me frustro, y cuanto más me frustro más pienso. No sé, quizás nos hayamos conocido en una época extraña de nuestras vidas.
También quiero que sapas que no te guardo ningún rencor, y que valoro más los buenos momentos, nuestras risas entre cerveza y cerveza, nuestras discusiones sobre química, las conversaciones sobre cine... que todo lo demás.
P.d. Nunca he tenido, tengo ni tendré celos de tu novio, ¿por qué iba a tener celos de alguien que globalmente en 2 años te ha hecho más infeliz que feliz.
… se me ilumina la cara cuando escucho tu nombre … insistes en hacerme reír … liberas todos mis miedos con tu sonrisa … vacilo cada vez que no caminas a mi lado … ignoro tus defectos … anhelo tus ojos, como un preso la libertad
Hacer cosas cambia las cosas, no hacer nada deja las cosas como están.
David era un chico normal, con mucho sentido del humor, amigo de sus amigos, y responsable en su trabajo. Estaba enamorado de Cristina, una de sus mejores amigas. Le encantaba su manera de ser, su sonrisa contagiosa, su pelo fino y sedoso, sus ojos color miel,... Sin embargo, y a pesar de que cada noche se repetía que mañana lo hablaría con ella, en el momento de la verdad le invadía el pánico y lo dejaba estar.
Cristina era una mujer inteligente, muy trabajadora, con un humor un tanto variable, pero con gran corazón. Tenía novio pero se sentía atraída hacia David, para ella un amigo insustituible. Por un lado no se atrevía a acabar con su actual relación, mientras que por el otro era incapaz de aceptar y confesar lo que sentía por David.
Cuando estaban juntos el tiempo pasaba rapidísimo, se sentían felices. A pesar de que tenían claro que merecía la pena intentarlo, ninguno se atrevió a exteriorizar sus sentimientos, o lo que es peor, ninguno aprovecho la oportunidad para ser feliz con la persona que realmente amaba.
Hacía tiempo que no sentía, al menos no hasta el punto de que me nublase el pensamiento y penetrara el enorme muro de hierro que rodea mi corazón. Verte allí, tan indefensa, inocente y autentica me hizo revivir sentimientos humanos, reales, que ya creía olvidados.
Observar cómo comías, reías, llorabas fue algo fantástico que me ayudó a darme cuenta de que me queda mucho por aprender en esta vida. Sobretodo que a veces es necesario abandonar lo racional para simplemente dejarse llevar y sentir.
“La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.” Marco Tulio Cicerón
¿Por qué nos cuesta tanto hablar de forma sincera y abierta de cualquier cosa importante, especialmente de nuestros sentimientos? Muchas veces tenemos la necesidad de compartir aquello que sentimos, aunque precisamente lo que sentimos no sea compartido. Pero en el momento preciso se nubla nuestro pensamiento y acabamos echándolo todo a perder, pensando que la vida nos brindará mañana otra oportunidad. A veces por miedo, por cobardía o por las consecuencias que puedan acarrear mis palabras, hablo con la almohada a modo de burdo consuelo. Creerme, no sirve de nada (hacerlo acompañado de un buen whisky tampoco, a pesar de que sea más llevadero). Soy capaz de sincerarme en casi todo y con todos, menos con lo que respecta a mis sentimientos. No me gusta decir la verdad acerca de ellos. El motivo no es que me hagan vulnerable, sino que en este aspecto me he acostumbrado a apostar sobre seguro. Por eso callo.
He llegado a la conclusión que la verdad debe ser la máxima prioridad en todos los aspectos, aunque duela, a pesar de que sus consecuencias nos taladre el corazón y las heridas no cicatricen jamás. La mentira y el (auto)engaño, nos guste o no son la base de nuestra sociedad, y tengo la sensación que quién mejor tergiversa la realidad son nuestras personas más allegadas; padres, pareja y amigos. Y a estas alturas de mi vida me pregunto, ¿a alguien le importa si yo deseo conocer la verdad o maquillar la realidad para quizás sentirme un poco mejor? Creo que es de justicia que me dejéis escoger a mí, y sólo espero que todos seamos un poco más valientes.
El texto que viene a continuación lo escribí hace ya unos años en plena adolescencia, y simplemente me apetecía compartirlo con todos vosotros:
El cordero no esquizofrénico no se atreve a comer hierba porque sabe que hay lobos que acechan hambrientos y mosquitos sedientos de sangre. Habrá un día en el que el rico se arrodillará ante el indigente para acabar con su eterna agonía, con su egoísmo. El que no tenga algo de tigre y de búho nunca merecerá el amor de una mujer. Sin embargo nuestro alrededor habla y actúa de forma muy contraria. El aroma de los bosques, el idioma indescifrable de los animales ya no es el mismo. Los ruiseñores ya no hechizan, su magia se ha acabado, mejor dicho, las manos turbias y asesinas han terminado con todo. Un futuro incierto nos abruma y nos confunde. No obstante todos encontramos una estrella que nos da esperanza y nos protege. Ilusión ingenua y dulce. Jóvenes cavilaciones que nos arman de valor, de vida, de una fuerza sobrehumana de origen desconocido. Puede que baje de allí arriba; es lo que yo creo. Hay días en los que hibernar como los osos no sería algo inútil. Aunque huir y despreciar la verdad no lleva a ninguna parte. Hay que rebelarse en este presente y conocer el pasado. Quien no conoce su historia está condenado a repetirla. Es difícil obviar el presente porque formamos parte de él. Cada gesto despectivo, cada palabra envenenada, cada pensamiento impuro encenderá una llama abrasadora y mortífera que provocará la carcajada triste del fuego. Malinterpretamos el dialogo a gusto de cada uno. El paraíso es escuchar, aunque si por error se deforman y tergiversan las palabras mas convendría ser sordo. O no existir. No sé dónde oí una frase sin desperdicio: “no juzguéis si no queréis ser juzgados”. Mañana despertaré y todo seguirá igual. Me resigno a sentarme y ver como el río sigue su curso hasta desembocar en el mar. Hay mucho por hacer y poco tiempo. Imagino una estrella fugaz aunque no siempre brilla y reluce. Todo transcurre velozmente en la oscuridad. Únicamente aquel que se admire encontrará la luz, la salida. Nos envuelven sentimientos, pensamientos que pueden herir si la paciencia no habita en nosotros. Es necesario elegir el lugar y el momento adecuado. Cerciorarse de que la rana aún conserva su condición de anfibio.
Todo lo escrito es propio, personal e instransferible. Sólo el hecho de compartir mis pensamientos y experiencias con todos vosotros, amigos, ya es satisfacción suficiente. Gracias a todos por vuestras visitas y comentarios.