Decisiones
Publicado por Joan Gallardo en 21:56 7 comentarios
Bendita soledad!
Mucha gente tiene pánico a la soledad porque en realidad no se conocen. Hay muchos momentos en los que nuestra alma nos invita a estar solos, con nosotros mismos. Es en ese momento cuando te liberas de todas las máscara sociales, de todo prejuicio, de todo condiconamiento, simplemente eres, y por este motivo tu soledad es tu verdad. Sólo puedes conocerte realmente en tu soledad. Con esto no quiero decir que te vayas a un monte sólo a meditar. Hay que diferenciar entre aislamiento y soledad. La primera es perjudicial, la segunda una bendición. Y cuando te conoces y te aceptas a ti mismo, se hace la luz y surge el amor, el amor hacia ti mims@. Sólo entonces rebosarás amor y no irás pidiéndolo como un mendigo.
Publicado por Joan Gallardo Etiquetas: Reflexiones en 22:27 10 comentarios
¿Por qué y como dejar de lado la mente?
Es necesario adoptar una actitud contemplativa, de observador de la mente. Ella no es existencial, nos crea un mundo irreal, es por este motivo que puedes liberarte de ella porque en el fondo no existe. Sin embargo, lo que sí que es real es tu libertad (y la responsabilidad que conlleva). Si eliges libertad y caminas por su sendero, a veces arduo, ya no eres esclavo de tu mente, ya no puede condicionarte nada ni nadie. Ahora bien, hay que ser valiente.
Si dependes de metas y objetivos estás contento cuando los cumples pero nuestra mente siempre piensa en términos de pasado y futuro, por lo que enseguida se te marcan otros. Pero esta felicidad no puede durar mucho. Sin sueños es sencillo porque no dependes de nada para ser feliz, únicamente estás bien contigo mismo a cada instante, en paz. Si en tu camino no superas un obstáculo, no pasa absolutamente nada, simplemente no has podido y has aprendido con ello, con la ventaja añadida de que sigues siendo tú, y no vives en ilusiones, en la falsa realidad que tu mente te impone. Así que bajo mi punto de vista, y sé de sobras que habrá controversia al respecto, hay que renunciar a los sueños, pero esta renuncia no es en vano, puesto que cambias el vivir en tus sueños por hacerlo de verdad, de forma consciente y sin ningún tipo de ataduras, sin angustia.
Para acabar una anécdota del conquistador Alejandro Magno. En los últimos momentos de su vida, ya muy enfermo con con casi todo el mundo conquistado, regresaba a casa en barco. No obstante su situación era muy crítica y los médicos le dijeron que no llegaría a tiempo a su ciudad natal. Esto fue una noticia muy dura para él, puesto que le prometió a su madre que cuando conquistara el mundo se postraría a sus pies y se lo ofrecería en su totalidad. Finalmente, murió de camino a casa, y cómo último deseo dijo a sus médicos que por favor en su ataúd le dejasen con las manos abiertas. Alejandro Magno se dio cuenta en el último instante de su vida que no había vivido a pesar de cumplir su sueño de conquistar el mundo. Por eso quiso enseñar a los demás que nacemos sin tener nada y morimos también con las manos vacías.
Publicado por Joan Gallardo Etiquetas: Reflexiones en 16:26 9 comentarios
Sobre los sueños
En ocasiones creo que poseo el “complejo de Sísifo”. Cuentan que Sísifo fue condenado por los dioses a subir una piedra a cuestas por una ladera empinada eternamente. Cuando estaba a punto de llegar a la cima ésta caía ladera abajo y tenía que volver a empezar. Esa era su maldición.

Pero, una vez alcanzado el sueño me preguntaba, ¿lo sigo apreciando después de conseguirlo? Mi respuesta es un no con las cosas materiales o intelectuales. Lo que verdaderamente hay que valorar son cosas más elevadas como el amor, la calma, la libertad. Todo esto no son sueños inalcanzables sino realidades que no queremos aceptar, que no queremos ver. No puede estar en el futuro y mucho menos basarse en él, porque entonces jamás lo conseguiremos. Nos han educado en la cultura del esfuerzo, del sacrificio, pero de una forma errónea, mal enfocada. No quiero amasar una gran fortuna, no persigo el reconocimiento intelectual a través de títulos universitarios, no persigo ningún tipo de fama. Lo único que importa es ser a cada momento, vivir en el presente sin preocuparme por el mañana, y entonces, toda la vida, toda la existencia se convierte en un verdadero “sueño”.
Publicado por Joan Gallardo Etiquetas: (Anti)Personal en 21:55 12 comentarios
Vive en la alegría
Vive en la alegría, en el amor, aun entre quienes odian.
Vive en la alegría, en la salud, aun entre los afligidos.
Vive en la alegría, en la paz, incluso entre los atribulados.
Vive en la alegría, sin posesiones, como los luminosos.
El vencedor siembra odio porque el perdedor sufre.
Abandona la victoria y la derrota y encuentra la alegría.
Nota: la alegria va primero, todo los demás es una consecuencia directa de esta. Además no depende el momento, sino que es intemporal.
Publicado por Joan Gallardo Etiquetas: Mi frase del día en 23:21 12 comentarios
Inteligencia
- Es que creo que valoras demasiado la inteligencia.
- Cuesta encontrar a gente inteligente. Por eso le doy importancia.
- Ya, pero no todo es mundo es inteligente, unos son más listos y otros menos.
Además conozco a gente más inteligente que tú y yo juntos, y además son muy
humildes.
-Pues me alegro mucho por ellos, pero creo que tenemos una definición o concepto
diferente acerca de la inteligencia.
...
Esta es una conversación que tuve hace poco con una amiga. Ella tiene razón cuando afirma que valoro mucho la inteligencia. ¿Y quién no? La verdad es que al profundizar un poco más con ella me dí cuenta de que hablábamos de cosas totalmente diferentes, o cuanto menos muy alejadas. Para intentar arrojar un poco de luz en todo esto, os explicaré brevemente cuál ha sido la evolución de mi respecto a esta palabra.
Al principio pensaba que se basaba en únicamente en el coeficiente intelectual, medido por los a mi juicio erróneamente denominados 'test de inteligencia'. Tenía 14 años. La intelectualidad o la capacidad de memorizar y retener conceptos en nuestra memoria no es inteligencia, todos esos conocimientos son prestados. Eso ya lo hacen los ordenadores y todos estamos de acuerdo en que no son para nada inteligentes. Con el paso del tiempo, me percaté de que tenía que haber otro componente más, que el puzzle no estaba todavía resuelto. De ahí que creyera que la inteligencia emocional es la pieza que le faltaba a mi rompecabezas. Explicaba muchas cosas y ampliaba mis horizontes hacia el mundo de las emociones, sobretodo a apartarlas, a no dejar dominarme por ellas. Fue hace poco cuando comprendí que esta lucha era infructuosa, baldía y para nada me satisfacía en ningún aspecto. Quizás conseguía disimular mi tristeza, distraer la mente con otra cosa para que no pensará en ello y así poder realizar mis actividades cotidianas. La represión y el congelar las emociones nunca debería ser un camino. La razón principal es que al dormir o calmar todo ese cumulo de sentimientos puede que algún día despierten, vuelvan a florecer como la mala hierba cuando se arranca. Además van cubriendo de capas de suciedad nuestro interior. Esto es lo que me sucedió. Pero finalmente conseguí ordenar el rompecabezas, hallar sentido a todo esto.
Para mí, la inteligencia es intrínseca a la naturaleza (humana). Al observar a la naturaleza sin prejuicios, con ojos nuevos o renovados, te das cuenta de que los árboles son inteligentes a su manera, los animales también, las flores, etc. Es algo que todos llevamos dentro, inherente a nuestra naturaleza. Entonces, ¿por qué hay gente que a priori no parece inteligente? Pues la respuesta es muy sencilla: el miedo. Más concretamente, miedo a nosotros mismos y a cometer errores pasados, o preocuparnos por un futuro incierto y que no conocemos. Des de pequeños se nos ha ido inutilizando en este sentido. La sociedad nos obliga a estar preocupados por nuestro futuro, lo que nos impulsa a buscar seguridad y a recurrir a la memoria porque gracias a esta podemos solucionar muchos de nuestros problemas. Sin tu pasado, sin tu futuro, sin condicionamientos sociales, únicamente estás tú y tu presente. Por eso alguien inteligente para mí es aquel que es consciente de su propio ser, que es capaz de ser el director de su mente, que vive en el presente, que no reacciona sino que responde, que comprende, que tiene fe en sí mismo, en definitiva, alguien que sigue el curso natural de su ser.
Publicado por Joan Gallardo Etiquetas: Reflexiones en 12:31 4 comentarios
¿Podemos cambiar?
Mi premisa es que nadie cambia, al menos en lo esencial, a no ser que padezca una circunstancia extrema o muy traumática. Podemos conseguir empezar algún buen hábito, o crearnos más vicios de los que tenemos, pero independientemente seguiremos comportándonos y pensando de la misma forma, es decir, nuestra personalidad, para bien o para mal permanece intacta, inmutable al paso del tiempo. Por ejemplo, alguien que siempre ha sido un egoísta o egocéntrico, lo seguirá siendo durante toda su vida.
En ocasiones creemos que cambiar, evolucionar, supone un esfuerzo y un tiempo que muchas veces no nos aporta nada más que quebraderos de cabeza. Este argumento viene reforzado por el hecho de que los demás deben querernos tal y como somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes. Alguien debería explicarles, claro, que la capacidad de la que dispone otra persona para aguantar nuestras histerias, manías, gritos, sollozos, desplantes, no es ni mucho menos infinita. O dicho de otro modo, todo tiene un límite. Peor aún resulta cuando creen que no están haciendo ningún mal, ni a los demás ni a ellos mismos. Aquí ya no hay margen de mejora, por desgracia.
Además, de nada sirven las palabras voy a cambiar, ni si quiera un pequeño intento o esfuerzo aislados en el tiempo y en el espacio. Creo que este es el único aspecto en el que el viento no sólo se lleva las palabras, sino también los gestos. Pero iré más allá, da igual que se reconozca el error, porque este nos perseguirá hasta el fin de nuestros días.
Somos capaces de cometer el mismo error más de tres veces, pero necesitaríamos más de tres vidas para tener la fuerza de voluntad para enmendarlo. ¡Lástima que sólo dispongamos de una! Ojalá fuera diferente, pero todavía no he conocido a nadie que lo haya conseguido.
Publicado por Joan Gallardo Etiquetas: Reflexiones en 21:39 6 comentarios

